La naturaleza está, efectivamente, compuesta por
diferentes átomos que se unen y que vuelven a separarse. Un átomo de hidrógeno que esta asentado dentro de una célula en la punta de mi nariz, perteneció, en
alguna ocasión, a la trompa de un elefante. Un átomo de carbono dentro del
musculo de mi corazón estuvo una vez en el rabo de un dinosaurio.
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